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El mundo va girando inevitablemente. Anduve sentado en nubes observándolo, intentando comprenderlo. Me sequé al sol para poder continuar. Viajé sin paraguas y descalzo para ver de lejos. Volé. También caí. Salté, aposté, arriesgué. Lloré sin vergüenza por cada tropiezo y aprendí lo importante que es no darse demasiada importancia. Entonces me fui encontrando con gente. Uno se encuentra con gente cuando está en movimiento… Y mirando a estas personas a la cara conocí gente rara.

Ellos no se llaman a sí mismos raros ni distintos… hace tiempo descubrieron que son extraordinarios. No son sólo de un color, ni de un solo sueño, ni de una sola idea… Son de los que suman. Buscan no sin miedo, porque el miedo ayuda a crecer, pero caminan con valentía y agitan la vida antes de usarla. Siguen buscando con curiosidad, porque han persistido en el deseo de conservar intocable su niñez. Creen cambiar el mundo a golpe de gintonics. Se empeñan en ser buena noticia y van pisando barro. Asumen que son de luz y cargan cruces. Encuentran refugio en abrazos. Pilotan aviones de papel. Aprenden de la raíz y también de las ramas. Saben esperar, permanecer, sobrevivir, confiar…

Vi a esta gente… ¡creedme! ¡¡¡Saltando en la luna!!! Bañándose en sus cráteres como si fueran piscinas. Los vi nadando, buceando… Desafiando al vértigo y a la gravedad… Y me contaron que desde allí todo se ve mejor… Aunque el mundo les exige tener los pies en la tierra… Viven en lo disparatado, en lo ilógico y en lo absurdo. Viven incómodos a veces, pero tranquilos. Viven en los instantes en que pasan cosas: Cosas mágicas, distintas, excepcionales, asombrosas. ¡No se pierden ni una! Yo los vi… ¡de verdad! …y parecían felices. Y aprendí de ellos que sí… que gira necesariamente el mundo, pero va más lento si se mira desde arriba.

Y desde ahí arriba… conocen el mundo a la perfección, pero no viven en él. Bueno… sí viven en él… es difícil de explicar… ¡como que no son de este mundo! -para que me entiendas- … Desde donde están… ven cuando se acerca la tormenta y cuando va a desaparecer. Miran y agradecen que el sol salga de nuevo cada día. No dejan de maravillarse por esto. Y ven también cómo convive una nube junto a un rayo de sol. Ahí están. Justo ahí. En lo contradictorio que es fundir la lluvia con el sol.

… y yo quiero ser como esa gente… quiero ser de lluvia y de sol.

Alvaro Fraile Firma

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