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MOVILCÓMANOS…

Queridos alumnos.
 
¡Qué auténtico aburrimiento me provoca deciros que guardéis el móvil! ¡Qué despropósito es repetíroslo cada día! Qué pena es esperar 10 minutos a empezar cada sesión de teatro a que dejéis de mirar para abajo, por una pantalla de 5 ó 6 pulgadas y empecéis a mirar para arriba. Qué cansancio deciros tantas veces que lo guardéis en la mochila en vez de en el bolsillo. “-si no lo voy a mirar! – ya, bien… entonces por qué no lo guardas? Tenemos una hora y media por delante… para imaginar y para mirar la realidad de otra manera!”
 
Pues no me da la gana hacer otra entrada con fondo puritano y de beato meapilas sobre los demonios de los tan “estrictamente necesarios” smartphones… pero yo también me he visto encerrado en esa pantalla que ocupa poco más que el palmo de mi mano y seguramente me he perdido alguna conversación, algún aviso, alguna señal que me manda la vida.
 
Que el problema no son las cosas, sino el uso que les demos… lo sabemos todos… por eso, más pena que veros tan movilcómanos a vosotros, me da ver al padre en la asamblea del colegio revisando Facebook mientras la profesora de su hijo habla. No es culpa vuestra, una vez más… es que el ser humano… empiezo a pensar… tiende por alguna ley física que aún no se ha nombrado… a dar más importancia a las cosas que no son importantes, simplemente porque son más fáciles o más pomposas.
 
No eran mejores las tardes de viernes mías, comiendo pipas en un banco con los colegas; ni el tiempo esperando a un amigo sin whatsapp para avisarte de que llegaba tarde; ni la conversación sin una nueva app que comentar o un nuevo juego o un nuevo selfie que hacerse… pero paseando por la ciudad, he de reconocer a lo “abuelo cebolleta”, que me da pena veros sentados en el mismo banco y que no levantéis la mirada… que esteis varios juntos sin veros, dejando pasar las horas y la vida como en una estación del tiempo eterno y perdido. Miraos, por favor! Miraos a los ojos!!!
 
Este verano, de vacaciones, vivimos esta experiencia en casa… unos días en Pueblo de Dios, en Huelva, donde nos juntamos un grupo de hippies a cantar… allí hay poca o nula cobertura y pocas posibilidades para cargar el móvil… chicos y chicas de entre 12 y 16 años hablaban entre ellos, señores… sí, como lo oyen… se miraban, les oíamos reír,… (porque no se habla sólo con las palabras, también se habla con las manos, con los ojos, con las cejas,…) y los pequeños jugaban, se manchaban y buscaban aventuras… (claro que… hubiese sido mejor darles un móvil a cada uno y evitar heridas en las rodillas y barro y polvo en cada centímetro de su ropa).
 
Unos días después fuimos a un infecto, aunque limpísimo hotel familiar, donde las perfectas vacaciones de las limpias familias se definían al ver mesas limpias de comedor en las que cada comensal usaba un dispositivo diferente; donde para comer la niña de 4 años estaba mejor distraída viendo Peppa pig que dando por cu** o el chaval de 9 prefería jugar un rato al Angry Birds con el móvil de su padre, que tirarse a la piscina de cabeza!
 
Este contraste me hace elegir! Quiero el móvil, lo necesito… pero me niego a que sea mi fuente de entretenimiento, conversación y conocimiento. Ojalá sepa mostrárselo y ser ejemplo para mis hijos…
 
Si eres mi alumno y estás leyendo esto… ¡mira! Quiero decir… apaga ahora mismo esa pantalla y mira por favor! En la gran mayoría de los casos es mucho más interesante lo que pasa ahí fuera, incluso cuando se vuelve rutinario o aburrido. No te pierdas la cara de tu amigo; no te despistes con la alerta de un nuevo mensaje cuando alguien te esté hablando; no te aferres a una mierda de pantalla adecuadamente protegida por un cristal templado; no te empeñes en selfiear y hacer fotos a todo! a veces contemplarlo es más valioso y la foto no siempre recoge el momento que habrás vivido; no tuerzas tu mirada hacia abajo todo el rato, enséñanos mejor tus ojos. Mira hacia arriba, mira alto!
 
Voy a ver si soy capaz yo de hacer lo mismo.
 
#smartphones #adicciónMóvil
#ilustración #illustration #frailadas
ALVARO DE LERMAMOVILCÓMANOS…

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